Por L. Jiménez
Escalona.- La vicepresidenta y consejera regional de Economía y Hacienda, María Luisa Araújo, ha aprovecha
do su presencia en la inauguración del paseo peatonal construido en un tramo del Alberche a su paso por Escalona para defender el agua como “motor de desarrollo para crecer y para vivir” y recordar que la obra se ha financiado con los Fondos del Plan para el Estímulo para la Economía y el Empleo del Gobierno central(Plan E).A su juicio, el Paseo contribuirá a impulsar el turismo en Escalona, y a que todos “cuidemos nuestro patrimonio histórico y cultural”, y lograr así que el municipio sea un destino de turismo rural.
Y cabe preguntar a la señora Araujo si no se le ha ocurrido que la recuperación de la propiedad del Palacio sería igualmente un excelente motor de desarrollo y un modo de recobrar el patrimonio histórico y cultural.
Con el acto, como recordó el alcalde de Escalona, Álvaro Gutiérrez, se daban por inauguradas las otras obras realizadas con fondos del Plan E, que han dado empleo a 25 trabajadores desempleados. No parecen muchos empleos, si se tiene en cuenta la situación de muchos más.
Pero ni Araujo, ni Gutiérrez se han referido a otras muchas carencias de Escalona o a planes para crear un auténtico polo de desarrollo económico en la Villa, a fin de minimizar los efectos de crisis como la presente en su situación financiera.
Ni tampoco han mencionado qué harán las autoridades locales o regionales para mejorar no ya el aspecto exterior de Escalona, sino las graves carencias de pavimentación y alumbrado que padecen algunas zonas de la localidad. O para mejorar la asistencia sanitaria.
Ni siquiera han mencionado qué planes existen para que otros muchos trabaja
Menos aún se han mencionado iniciativas para que la banca, tanto a escala local, como regional o nacional, facilite el acceso al crédito de aquellos pequeños empresarios que lo precisan para sostener sus negocios o poner en marcha otros nuevos.
Lo que hemos visto en el río -se ignora qué se hará con el resto de las riberas, puesto que el tramo arreglado supone un pequeño segmento- es algo a lo que los políticos nos tienen muy acostumbrados: el aprovechamiento con fines propagandísticos de lo que se realiza con el dinero de todos. Porque al fin y al cabo, el dinero que paga las obras no sale de la generosidad de las administraciones, sino de los impuestos que abonan los ciudadanos en cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
Lo cierto es que, si se compara lo realizado por el actual equipo municipal con lo que hizo el anterior -no ya en dos décadas, sino incluso en sus primeros años- la diferencia es desoladora para lo presente. Debería imponerse una seria reflexión antes de seguir haciendo propaganda fácil, puesto que los servicios ofrecidos a los vecinos no se corresponden con la cuantía de lo que tributan por diferentes conceptos.