lunes, 13 de julio de 2009

Financiación Autonómica

Los separatistas catalanes humillan al Gobierno de Zapatero
E. Vázquez
Madrid.- Los separatistas catalanes de ERC no han tardado más que unas horas en sacarle los colores al gobierno socialista y dejar claro que han obtenido de él más dinero que el que estaba dispuesto a dar. Y en reiterar que su meta es la independencia de su región. Y también se han jactado de haber plantado cara al Estado.
De ese modo se sacaban la espina del Estatuto catalán, después de haber quedado excluidos del acuerdo entre PSOE y CiU, y ahora, gracias a Zapatero, se podrán abrogar el mérito de haber logrado para Cataluña 3.855 millones de euros.
Como declaró el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, lo malo de esta situación es que los de ERC, es decir unos auténticos parias políticos, sean árbitros de la negociación del nuevo modelo de financiación económica, cuando en verdad deberían serlo los presidentes de las comunidades autónomas.
Pero éstas no son sino las consecuencias de la debilidad parlamentaria de Zapatero y su necesidad de arramplar votos allí donde los encuentre para seguir tirando para adelante en La Moncloa.
El esperado y previsible «sí» de los socios de José Montilla en el Gobierno catalán se produjo ayer, tras un fin de semana de contactos al más alto nivel, incluido el del propio José Luis Rodríguez Zapatero, que habló por teléfono con los dirigentes separatistas para romper el supuesto bloqueo de la negociación.
El sábado los líderes de ERC ya se jactaban de haber entrado en contacto personalmente con Zapatero, y el domingo se presentaban como artífices de un acuerdo «histórico» para Cataluña. Para ello, utilizaron a la propia vicepresidenta Elena Salgado como telonera, pues no hubo aval oficial de ERC hasta que terminó la rueda de prensa de la máxima responsable económica del Ejecutivo, quien confirmó que Cataluña estaría por encima de la media de la renta per cápita española.
Los 3.855 millones otorgados a última hora coinciden con lo que hace unos días reclamaba ERC y esa cantidad surge de los cálculos efectuados por los propios separatistas, pero el Gobierno catalán, que también reivindica su papel en el pacto, se resiste a hacerla suya.
Fuentes de la Consejería de Economía sólo dan por buena, de momento, la horquilla de entre 3.400 y 3.600 millones que anteayer anunció el PSC. La cifra definitiva se hará pública antes de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del miércoles.
ERC sostiene que, si a esa cantidad, se añade las inversiones en infraestructuras previstas en la disposición adicional tercera del Estatuto, Cataluña alcanzará en 2012 unos ingresos de 5.000 millones de euros.
«La gente puede ver que, si se trabaja y se presiona, la política es útil, y hemos plantado cara al Estado y hemos ganado, dijo Joan Puigcercós, quien precisó que, para su formación, el «sistema definitivo sigue siendo el concierto económico, y mejor aún, la independencia de Cataluña».
Pero ERC no ceja en sus exigencias y, tras advertir de que no se fían de Zapatero, dados sus reiterados incumplimientos en fechas y cifras, avisan que su «sí» a la última oferta del Gobierno está condicionado a su inclusión literal en la reforma de la Ley Orgánica para la Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).
El presidente José Montilla leyó una declaración institucional en la que aseguró que el nuevo modelo es «la victoria de la justicia» y «hará grande a Cataluña, a su gente y a los valores». Montilla confía en que «algún día, la historia juzgue como se merecen a los que no han tenido escrúpulos» para intentar «minar el acuerdo con mentiras y calumnias».
Las comunidades regidas por los socialistas se han sumado a remolque a los elogios, aunque en sus círculos más próximos algunos líderes regionales han criticado con dureza a Zapatero por aceptar las exigencias y chantajes de un partido como ERC. Entre estos se sitúa al castellano-manchego José María Barreda y hasta al mismísimo José Bono. En Cataluña ni siquiera Convergencia i Unió está satisfecha con el acuerdo, ya que incumple la literalidad del Estatut.
Para un destacado dirigente del PSOE, que se ampara en el anonimato, el único mérito de este acuerdo es proporcionar un puñado de votos a Zapatero en las Cortes, de los que anda realmente necesitado para mantenerse en su poltrona.
Incluso el diario El País, poco dudoso de falta de afinidad con el Gobierno, admite que el pacto mitiga la soledad parlamentaria del político leonés, pero poco más. Su andadura hasta las próximas elecciones generales parece que será un calvario, puesto que socios como ERC son poco de fiar y únicamente de circunstancias.
En opinión de un sociólogo especialista en medición de audiencias políticas, la inconsistencia de Zapatero va a ir en aumento y su base se irá minando porque con socios como ERC se pierden más votos que se ganan. Pero si aún no ha admitido el error de introducir determinados debates innecesarios en la campaña de las europeas, no va ahora a reconocer que el pacto con ERC es pan para hoy y hambre para mañana.