miércoles, 9 de diciembre de 2009

Informática e Internet

El juego en Internet no sabe de crisis

M. Hernández

Mientras unos negocios echan el cierre por la crisis, otros generan beneficios gracias a ella. Este es el caso de los juegos de azar en Internet. Han salido de las sombras y en tan sólo un año han llegado a obtener unos ingresos superiores a los 200 millones de euros.
Estos resultados, recogidos por la Asociación Española de Apostadores por Internet (Aedapi), provienen de las operaciones de apuestas deportivas, póquer, casinos y otras modalidades de juegos. Los juegos de azar y las apuestas on-line representaron en 2008 el 7,1% de todo el negocio generado en la Red, situándose en cuarta posición, por detrás del transporte aéreo, el marketing directo y el negocio de las agencias de viajes y operadores turísticos.
La Red alberga entre 1.800 y 2.500 portales dedicados a la explotación del azar. Para comenzar a jugar en ellos sólo se necesita ser mayor de edad, un ordenador con conexión a Internet y dinero. En la mayoría de sitios web es necesario estar registrado para poder empezar a apostar. Después se deberá efectuar el pago, para lo que existen diversos modos, el más común y utilizado es la tarjeta de crédito, pero también se utilizan las oficinas de envío de dinero, como Western Union, la transferencia bancaria, que es el método más seguro, aunque también el más lento, o el prepago, que son tarjetas en las que se anticipa el importe del consumo efectuando una carga de dinero.
El ingreso llega a los bancos virtuales online, que son monederos virtuales que la página web crea para que los usuarios puedan hacer sus apuestas y retirar sus ganancias de forma inmediata y libre de comisiones. Es importante destacar que el ingreso, a veces, puede complicarse, debido a que algunas entidades bancarias prohíben el pago en las casas de apuestas on-line.Existen diversas diferencias entre todas las casas de apuestas, por ejemplo los depósitos mínimos y máximos, la cantidad varía de un sitio a otro, y también los bonos o gratificaciones que se ofrecen a los nuevos usuarios, que son promociones para que el cliente se familiarice con el sistema. Una vez ingresado el dinero, llega la hora de seleccionar el tipo de juego y la cantidad que se desea apostar. Si después se suma o se resta a la cuenta, es cuestión Cada portal funciona de una manera diferente y tiene unas normas concretas, pero en general para poder obtener el dinero ganado se solicita la cantidad que se desea retirar a la casa de apuestas on-line a través del teléfono de atención al cliente, vía e-mail e incluso en secciones específicas para ello, donde hay que introducir un número de cuenta bancaria en la que se recibirá la cantidad solicitada. Hombre, de entre 20 y 29 años y jugador ocasional es el perfil de los españoles que apuestan a través de Internet. Así lo revela una encuesta sobre el comportamiento de las personas que utilizan este medio. El sexo masculino es más proclive que el femenino a apostar, un 89,1% de hombres frente a un 10,9% de mujeres. El principal núcleo de apostadores se concentra entre los 20 y los 29 años, seguido de la franja de edad entre los 30 a los 39 y bastante por delante de los de 40 a 49, que ocupan un lugar muy minoritario respecto a la media del apostador español. Apuestan de manera ocasional, unas cinco veces al mes, sobre todo coincidiendo con un evento deportivo de gran interés y no suelen gastarse más de 10 euros en cada apuesta. Lo hacen como una forma de ocio que permite generar ingresos extra. En determinados juegos el perfil del jugador es el de una persona con estudios superiores y con una mente muy ágil y despierta, como es el caso del póquer. En el caso del casino y del póquer online, no hay que temer por la honradez en el juego, se utiliza un software que se encarga de que el azar tome parte, es decir, mueve la ruleta aleatoriamente, reparte las cartas, etcétera. Este software está revisado por diferentes comisiones de juego y se puede encontrar su certificación en el sitio web correspondiente. En cuanto al dinero, es un método fiable, tanto como realizar un reintegro en un cajero o hacer una transacción con una tarjeta de crédito. Sólo hay que buscar las señales de seguridad, como licencias y certificaciones, además de leer siempre la letra pequeña. La mayoría de sitios web de apuestas utilizan los mismos sistemas de seguridad que usan los bancos en sus entidades virtuales. Aunque la seguridad no esté garantizada al 100%, hay que saber con certeza qué se busca y qué se ofrece, es importante leer toda la información y no saltarse ningún paso del proceso. De esta forma se evitará cometer un error que pueda llevar a engaños. El negocio de las casas de apuestas online no está legalizado en España, es alegal porque existe un vacío legislativo, pero puede considerarse legal porque las empresas extranjeras que operan en España tienen licencias en países de la Unión Europea y de esta forma se les garantiza la libre circulación de sus servicios. El sector no cuenta todavía con una regulación, a pesar de haberse publicado la ley 56/2007, de 28 de diciembre, de medidas de impulso de la sociedad de la información, en la que el Gobierno se comprometía a presentar un proyecto de ley para regular las actividades de juego y apuestas por Internet. Aunque no existe una legislación nacional, sí debería haber una regional, ya que las competencias sobre el juego son autonómicas. De manera que en España sólo tiene derecho a la explotación de apuestas en el ámbito nacional la entidad de Loterías y Apuestas del Estado, y, en su caso, las comunidades autónomas a las que se haya transferido esa facultad. Pero lo cierto es que ninguna de ellas ha creado un sistema jurídico que englobe a las empresas que operan por Internet. Legalizar el sector sería algo muy positivo, ya que quedaría garantizado el trato igual entre operadores y el Estado saldría ganando, ya que en 2008 se dejaron de ingresar 650 millones de euros por las apuestas on-line. Esta pérdida no significa que las casas de apuestas no tributen, pagan sus impuestos, pero lo hacen en los países en los que tienen su sede. Por ejemplo, Bwin tributa en Austria, aunque puedas apostar desde España. Este tipo de empresas busca países con regímenes fiscales favorables para instalar sus sedes. Entre los lugares elegidos se encuentran Malta y Reino Unido. En la mayoría de Estados miembros de la Unión Europea las compañías de juego en Internet no pueden establecerse legalmente ni hacer campañas publicitarias. En otros países está completamente prohibido hacer apuestas on-line, como es el caso de Estados Unidos. La legislación vigente en España tampoco es favorable para los jugadores. Los que obtienen cuantiosas sumas de dinero se ven obligados a declararlas, pero no pueden hacerlo como jugadores profesionales, ya que esto no existe. “Nadie dice que no puedas jugar pero, ¿qué haces luego con los beneficios? Hay que declararlos pero, ¿cómo?”, dice Rocío Peña, jugadora profesional de póquer. De este modo, muchos jugadores se ven obligados a adoptar diferentes epígrafes del régimen especial de trabajadores autónomos, como por ejemplo el de profesores. En los últimos meses ha habido signos prometedores en cuanto a una posible liberación de los juegos de azar dentro de la UE, tanto por parte de la Comisión Europea como por parte de operadores privados que tratan de proteger sus derechos comerciales. Pero sólo el tiempo dirá si las negociaciones llegan a buen puerto o simplemente se quedan en buenas intenciones. de suerte.