martes, 8 de diciembre de 2009

Opinión

Jordi Solé Tura
Por D. Armario
Hay gente que no debería morirse nunca y Jordi Solé Tura, aunque el Alzheimer le había apartado de la vida consciente, era de esas personas que hacen que la política sea un oficio digno.
Hoy en día no se estilan políticos como él y como otros muchos de su generación, que fueron capaces de hacer de la España que salía de la dictadura un lugar para la convivencia, el respeto y la tolerancia.
Gracias a la generosidad de todos ellos hemos vivido más de 30 años sin ver en el oponente al enemigo a batir o a excluir.
Solé Tura, antifranquista de los que padeció cárcel porque era del PSUC, ministro de cultura en el gobierno de Felipe González, padre de la Constitución y diputado durante varias legislaturas, aportó inteligencia, visión de futuro, voluntad de consenso y bien hacer.
Su condición de catalán no le impidió sentirse español.
Yo tuve el privilegio de conocerle y tratarle y al conocer la noticia de su fallecimiento, quiero rendir mi particular homenaje a un hombre de bien que al padecer la enfermedad del Alzheimer durante los últimos años no pudo conocer cómo las nuevas generaciones de políticos del PSOE y del PSUC han destruido mucho de lo que él, en compañía de otros, había construido durante la transición.

(D. Armario es escritor, periodista y ex director de RNE)