martes, 8 de diciembre de 2009

Noticias de Escalona

En el día de la Inmaculada, un poco de historia de ese dogma católico
Escalona.- Rechazado por los protestantes, el dogma de la Purísima Concepción - Patrona de Escalona- ha adquirido especial relevancia en España, nación consagrada a la Inmaculada y en la que se la tiene por patrona y protectora desde 1761. Por esa circunstancia, el 8 de diciembre tiene carácter de fiesta nacional.
Durante la celebración de esa festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul, otorgado por Roma en 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.
Ese dogma es un artículo de fe del Catolicismo, que sostiene la creencia de que María, madre de Jesucristo, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original, sino que, desde el primer instante de su concepción, es decir, de su ser personal, estuvo libre de todo pecado. No debe confundirse esta doctrina con la de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo.
Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Jesús de Nazaret y sostiene que Dios preservó a María libre de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, que es también Dios.
La doctrina reafirma con la expresión "llena eres de gracia" (Gratia Plena) contenida en el Saludo del Ángel (Lc. 1,28) y en la oración del Ave María este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.
La idea de María como antítesis de Eva era común y muy desarrollada por los padres de la iglesia en los inicios del cristianismo. Igual que una mujer, Eva, había sido la causa de la perdición del género humano, María era causa de la salud al ser la madre del Redentor. El movimiento inmaculista alcanzó gran pujanza durante las edades Media y Moderna gracias a los franciscanos, grandes devotos y propagadores de esta advocación mariana.
La creencia piadosa en la Inmaculada Concepción arraigó especialmente en Espapa y numerosos templos, capillas, ermitas y monumentos le fueron dedicados, y fue nombrada patrona del reino por Carlos III, que además creó la orden que lleva su nombre en honor de la Inmaculada.
La doctrina fue definitivamente definida como dogma de fe y por tanto revestida de los caracteres de infalibilidad e inmutabilidad el día 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus del papa Pio IX. Desde entonces esa fecha ha quedado como fiesta de la Inmaculada Concepción en toda la Iglesia Católica.
La definición contenida en la bula Ineffabilis Deus, es del tenor literal siguiente:
...Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho
" Bula Ineffabilis Deus"

La doctrina de la Inmaculada Concepción no es aceptada por los miembros de las iglesias protestantes, que rechazan la doctrina ya que no consideran que el desarrollo dogmático de la teología sea un referente de autoridad y que la Mariología en general, incluida la doctrina de la Inmaculada Concepción, no se enseña explícitamente en la Biblia.
Los protestantes argumentan que Dios tuvo que haber intervenido en la concepción de la madre de María, en su abuela, y así sucesivamente a lo largo del tiempo. La respuesta del catolicismo es que solo María tenía que mantenerse libre de pecado pues ella iba a concebir directamente a Cristo, mientras que sus ancestros no.
Otro argumento sostenido por los protestantes proviene de los evangelios de Marcos (10:18) y de Lucas (18:9). Cuando Jesús es nombrado como Buen pastor (NIV Mc 10:17), replica "Nadie es bueno - excepto Dios". Señalan que con esta frase Cristo enseña que nadie está sin pecado, dejando margen para la conclusión de que él es Dios encarnado. Los católicos señalan que la Biblia entera, y no una frase o sentencia aislada manifiesta la verdadera doctrina de Jesucristo.
Sin embargo, el iniciador del movimiento protestante, Martín Lutero, dijo: Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado (Sermón: "Sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios", 1527).
Los continuadores del movimiento se han apartado de la idea de su fundador sobre este punto.