Por La Rana Verde
Hace falta ser miope para no comprender que lo que sucede en Cuba es, simple y llanamente, que hace tiempo que dejó de ser una revolución. Hace falta ser tonto del haba, o algo peor, para no reconocer que los hermanos Castro (Fidel y Raúl) perdieron hace déc
adas cualquier atisbo de dignidad y de decencia por imponer en la Isla una dictadura tan férrea como la de Pinochet en Chile. Y hace falta ser un mamarracho para hacer como ese actor mediocre que responde como Willy Toledo y que, en su afán de defender lo indefendible, ha llegado a decir que el disidente Orlando Zapata, fallecido por una huelga de hambre, estaba preso por delitos comunes.Pero lo que es peor en este caso es que el mismo personaje, en un vano intento de sacar las patas del jardín en el que se metió, viene ahora a decir que en España se violan los derechos fundamentales y que han muerto decenas de presos en la cárceles. ¡Será en las de su pueblo!
¿En qué España vive este tío? ¿O qué bebió la noche anterior a tan gloriosas declaraciones ese tipo que se pasó días en Canarias haciendo de portavoz no demandado de Aminetu Haidar, como si fuese pariente de la saharaui de toda la vida, y ahora se permite faltar al respeto de un preso muerto de la dictadura cubana por una huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias?
Lo que sucede en este, como en otros casos, es que a Toledo no le dan trabajo con demasiada frecuencia y para “chupar” cámara tiene que hacer el indio por cualquier medio. Es un actor cómico que no tiene gracia y un actor serio al que le falta la seriedad, y quiere compensar las carencias haciendo el tonto gratis y hablando de cualquier cosa, aunque no entienda.
El izquierdismo “de salón” del personaje es como el altruismo de algunos buitres que anidan en la sede de la SGAE. Pero al fin y al cabo, pensará su representante, cumple su objetivo de salir en el telediario, aunque sea para decir sandeces.
Luego, rota la luna de la pedrada, le basta salir a la palestra de nuevo para decir que se ha creado una "polémica exagerada cuando lo único que he hecho ha sido expresar mis ideas y opiniones políticas".
¿Y a quién le importan las opiniones políticas de un “tonto-el-culo” como Willy Toledo? ¿De dónde saca este “trastornao” que “algo ilegal y poco demostrable en el exterior está ocurriendo en España"? ¿Entendemos ahora por qué no le caen contratos en películas de calidad a este “actorazo de andar por casa”?
Como en aquel anuncio de la “tele”, vean a Toledo, compárenlo con Antonio Banderas, Javier Bardem o Penélope Cruz, y saquen sus conclusiones. Cualquiera de los tres anteriores, ha expresado opiniones políticas, ha defendido alguna causa con ardor y nadie les ha puesto en solfa. ¿Por qué será?
A este “cachondo” llamado Toledo se le ha llegado a ocurrir que por decir tonterías se le está haciendo un “linchamiento” moral y llega a advertir que a lo mejor le llega el físico. ¿Tan importante se cree este caballerete?
Pues bien, lo cierto es que si hay linchamiento en su caso se trata de “auto linchamiento”, porque si tuviese dos dedos de frente este tipejo hace tiempo que no abriría la boca más que para comer o respirar. O para toser. Pero debería contenerse cuando alguna de sus genialidades amenace con salir de su precaria mente. O de babear. A los hechos debemos remitirnos.
Y si no, alguien cercano –su agente o familia serían los más indicados-, debiera aconsejarle prudencia y contención. Y concentrarse más en su oficio por aquello de zapatero a tus zapatos o actor a tus películas y deja las cosas serias para tus mayores. Cualquier día sale diciendo que los asesinos de la ETA son monjitas de la caridad y que quienes les mandan al “trullo” son los malos de la película.
(La Rana Verde es el seudónimo de un conocido periodista y bloguero español)