sábado, 6 de marzo de 2010

Delincuencia

Un policía era jefe en la banda de ladrones de camiones
Escalona.- Uno de los 17 detenidos en la operación policial que ha permitido desmantelar una peligrosa banda que asaltaba camioneros por media España es un agente de las Brigadas Especiales de Seguridad de la Comunidad de Madrid (BESCAM) de San Martín de Valdeiglesias, a poca distancia de Escalona.
Así lo han informado fuentes de la investigación, que además han precisado que se trata de uno de los «cabecillas» del grupo, desarticulado por la Guardia Civil y que estaba estructurado en tres células.
Las detenciones tuvieron lugar la madrugada del pasado martes 2 de marzo y todos los detenidos son de nacionalidad española, según ha informado la Sección de Delincuencia Organizada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, responsable de la operación.
El grupo organizado se dedicaba a asaltar y secuestrar camiones para robar la mercancía que transportaban. Para ello se hacían pasar por policías locales, guardias civiles o vigilantes de seguridad.
Según el jefe de operaciones de este departamento de la UCO, la mercancía sustraída en los meses transcurridos desde el comienzo de las investigaciones, es de unos seis millones de euros. La operación «Junco», iniciada en octubre del año pasado tras la comisión de «varios robos con violencia en la provincia de Toledo», se ha desarrollado en Madrid, Ávila y Sevilla y ha permitido detener a «los principales integrantes de la organización», que se dividía en tres células. Aunque la Guardia Civil considera que la banda «está totalmente desmantelada», se cree que los miembros de ese grupo delictivo eran unos 27. Desde el primer momento, las investigaciones permitieron a la Guardia Civil confirmar la existencia «de un grupo organizado y jerarquizado, distribuido en tres células», especializado en robos con violencia. No obstante, cada célula tenía «diferentes formas de actuar», según los investigadores.
Una de ellas se dedicaba a asaltar transportistas, a los que secuestraban para robar la mercancía. Vestidos con uniformes de policías locales, guardias civiles o vigilantes, les obligaban a parar y bajar del camión porque iban a «inspeccionar la carga». Después, les obligaban a subir a uno de los vehículos del grupo, en el que permanecían secuestrados circulando por diferentes carreteras con abundante tráfico, para no despertar sospechas. Durante ese tiempo el resto de integrantes de la célula se llevaban el camión a algún lugar apartado y lo desvalijaban. Después liberaban a los conductores.
Otra célula seguía el mismo «modus operandi», pero no se hacían pasar por agentes, sino que directamente cruzaban sus vehículos en la carretera para obligar a parar a los camiones. Luego secuestraban a los transportistas y seguían el mismo procedimiento hasta apoderarse de la carga. La tercera de las células se dedicaba a cometer robos por el procedimiento del butrón en joyerías, administraciones de lotería, cines, etc., de donde se llevaban las cajas fuertes para abrirlas una vez a buen recaudo.
Los delincuentes, según el jefe de operaciones, son gente joven, de entre 20 a 35 años, «cuya forma de vida es el crimen, del que hicieron un estilo de vida». Además, algunos de los 17 detenidos cuentan con antecedentes penales, alguno incluso con sentencias por homicidio. «No se les conoce actividad profesional, llevaban un tren de vida elevado y presentaban un amplio historial delictivo», apuntó. Se les imputan 57 acciones delictivas de varias modalidades.
El policía detenido, de 31 años, era uno de los responsables de la banda. Así al menos lo creen los responsables de la Sección de Delincuencia Organizada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Pertenece a las BESCAM, un colectivo formado por 2.500 policías locales pagados por el Gobierno regional.
Al parecer, el detenido ingresó en la Policía Local en prácticas en septiembre de 2005 y juró su cargo en julio de 2006. Cuando fue arrestado estaba de permiso. Fuentes policiales describieron a este agente como "un trabajador conflictivo". Acumulaba varios expedientes disciplinarios. Dirigía una de las células desmanteladas y como jefe, fijaba los objetivos y luego los seguía. Siempre buscaba camiones que transportaran material informático, electrodomésticos, videoconsolas y aparatos electrónicos similares, cuyo destino eran grandes superficies comerciales de toda España. El fruto de sus robos era rápidamente vendido a receptadores (compradores de material sustraído) para no ser descubiertos por las fuerzas de la seguridad.
Los agentes de la UCO han detenido a los supuestos integrantes de la banda en el barrio de San Fermín (distrito de Villaverde) y en Usera, así como en Pinto, Navaluenga (Ávila) y Seseña (Toledo). Gran parte de los detenidos eran antiguos aluniceros (especialistas en empotrar un vehículo contra un comercio para robarlo) residentes en Villaverde. Los agentes de la UCO registraron 14 domicilio y recuperaron joyas, electrodomésticos, 15 vehículos de alta gama y dos armas de fuego, así como chalecos antibala, inhibidores de frecuencia, grilletes y rotativos luminosos.