miércoles, 10 de marzo de 2010

Crónicas Bárbaras

Zapatero y Garzón: los Antimandela

Por M. Molares do Val
Presentándose como nuevos Nelson Mandela, durante varios años Rodríguez Zapatero y Baltasar Garzón rivalizaron para obtener el Nobel de la Paz, estimulados por el éxito del juez en la persecución de Pinochet. Necesitaban dar un paso más: que la guerra civil española la ganaran los buenos, los republicanos, a la vez que revisaban los fusilamientos franquistas presentándolos como crímenes contra la humanidad.
Z. y Garzón competían hasta que el juez dio su golpe de martillo: mezclando la Ley de Memoria Histórica zapaterista con que los crímenes contra la humanidad no prescriben, pretendió anular la Ley de Amnistía de 1977, que estableció la concordia entre los españoles.
Una legislación que respondía al clamor nacional de entonces, cuando el grito más coreado era “¡Amnistía!”, para todos los crímenes incluyendo los etarras y los de la izquierda en la guerra civil, no menos asesina.
Y una amnistía que no olvidó a las víctimas: millares de familias exhumaron a sus muertos enterrados en cunetas, aunque Z., presentándose como Adán, capitalizó la propaganda dando más fondos con su Ley de Memoria y quitándole nombres franquistas a las calles.
Ahora revivimos odios del pasado –léanse cartas y artículos en los periódicos— incendiados por ambos personajes (para disipar dudas sobre la postura del cronista, sépase que su padre estuvo a punto de ser fusilado dos veces por el franquismo y fue acosado durante una década).
Volvamos a Mandela: tras 27 años en una celda minúscula, en un país con una inmensa mayoría de población segregada, con millones de víctimas, salió de prisión al iniciarse la desegregación y dedicó sus cinco años de presidencia, 1994-1999 al perdón, la piedad y la concordia para evitar que el odio destruyera el país.
Imaginemos a Suráfrica con Zapatero y Garzón: despreciado el legado del gran Madiba, nombre tribal de Mandela, todo acabaría en terribles matanzas.
Los protagonistas de la Transición fueron los Mandela españoles, y Z. y Garzón son los verdugos de su legado, los Antimandela.


(M. Molares es periodista, escritor y marino mercante)