Los estrategas de Barreda tiran de calculadora ante las próximas elecciones regionales
Por E. Vázquez
Toledo.- Las aguas bajan revueltas por los centros de poder regionales y, cuando faltan muchos meses para las próximas autonómicas y municipales, ya se tira de calculadora para ver por cuánto se puede o ganar o perder el gobierno castellano-manchego.
A tenor de las encuestas, a día de hoy es el Partido Popular el que parece llevar una holgada ventaja en intención de voto, de alrededor de cinco puntos porcentuales, pero en la sede del PSOE regional se hacen otros cálculos y José María Barreda piensa que puede repetir victoria aunque sea por un solo escaño.
En el entorno del propio Barreda sostienen de modo anónimo que “ganará, pero por los pelos”. Y la clave de esas expectativas radica en la reforma electoral que aprobaron las Cortes castellano-manchegas a finales de 2007, que sólo estará vigente en las próximas elecciones. Al ser la cámara castellano-manchega muy pequeña –menos de 50 escaños-, la competitividad por cada escaño va a ser muy grande.
Por medio de esa reforma, aumentó el número de diputados de 47 a 49, pero la principal ventaja para Barreda de esa alteración (que el PSOE aprobó en solitario, con el PP abandonando la cámara), es que está hecha de manera que le resulta ventajosa en cada una de las cinco provincias de su comunidad y contraria a los intereses de la popular María Dolores de Cospedal, igualmente en todas las provincias.
Las cuentas que se hacen con esa reforma en la mano es que, como ejemplo, Guadalajara elige el mismo número de diputados que Cuenca, pese a tener más población, y el número de diputados pasa a ser par, por lo que Barreda, en un bastión de Cospedal, tiene posibilidades reales de empate. En Toledo, otra provincia en la que los populares esperan ganar, también se ha aumentado un escaño y al haber más escaños, Barreda tiene más posibilidades de lograr un empate técnico en número de diputados.
El sistema alterado, según expertos en matemática electoral, indica que los diputados le son menos rentables a Cospedal que a Barreda, que en su provincia de origen, Ciudad Real, mantiene la cifra de once escaños elegibles, lo que convierte a esa provincia en clave para el desempate y para que el presidente se imponga en lo que considera su bastión personal.
Pero con todo, Barreda no parece dar el oso electoral por cazado y su petición reciente a José Luis Rodríguez Zapatero para que reduzca su ejecutivo parece guardar relación con el miedo del castellano-manchego a que el PP siga avanzando posiciones en las encuestas y de un vuelco en las autonómicas, con el consiguiente reflejo en las municipales.
Entre otras cosas se señala que Barreda no se considera un político con ambiciones nacionales y sus vuelos se limitan a la política regional, poco dado a hacer ruido, por lo que ha sorprendido más su inesperada significación.
Porque, tal y como se ve desde la esfera socialista regional, si ahora podrían ganar por los pelos, un agravamiento de la situación socio-económica y el consiguiente castigo al PSOE de Zapatero, puede tener un mayor coste de votos en Castilla-La Mancha y echar por tierra cualquier hipótesis de Barreda.
Incluso, en los círculos socialistas se admite que María Dolores de Cospedal representa la candidata más fuerte que el PP ha presentado hasta la fecha para disputar el poder regional al PSOE, al ser una figura muy conocida en la política nacional. Y por eso la consigna es concentrar en ella el fuego hasta la hora de la cita con las urnas.
Por E. Vázquez
Toledo.- Las aguas bajan revueltas por los centros de poder regionales y, cuando faltan muchos meses para las próximas autonómicas y municipales, ya se tira de calculadora para ver por cuánto se puede o ganar o perder el gobierno castellano-manchego.
A tenor de las encuestas, a día de hoy es el Partido Popular el que parece llevar una holgada ventaja en intención de voto, de alrededor de cinco puntos porcentuales, pero en la sede del PSOE regional se hacen otros cálculos y José María Barreda piensa que puede repetir victoria aunque sea por un solo escaño.
En el entorno del propio Barreda sostienen de modo anónimo que “ganará, pero por los pelos”. Y la clave de esas expectativas radica en la reforma electoral que aprobaron las Cortes castellano-manchegas a finales de 2007, que sólo estará vigente en las próximas elecciones. Al ser la cámara castellano-manchega muy pequeña –menos de 50 escaños-, la competitividad por cada escaño va a ser muy grande.

Por medio de esa reforma, aumentó el número de diputados de 47 a 49, pero la principal ventaja para Barreda de esa alteración (que el PSOE aprobó en solitario, con el PP abandonando la cámara), es que está hecha de manera que le resulta ventajosa en cada una de las cinco provincias de su comunidad y contraria a los intereses de la popular María Dolores de Cospedal, igualmente en todas las provincias.
Las cuentas que se hacen con esa reforma en la mano es que, como ejemplo, Guadalajara elige el mismo número de diputados que Cuenca, pese a tener más población, y el número de diputados pasa a ser par, por lo que Barreda, en un bastión de Cospedal, tiene posibilidades reales de empate. En Toledo, otra provincia en la que los populares esperan ganar, también se ha aumentado un escaño y al haber más escaños, Barreda tiene más posibilidades de lograr un empate técnico en número de diputados.
El sistema alterado, según expertos en matemática electoral, indica que los diputados le son menos rentables a Cospedal que a Barreda, que en su provincia de origen, Ciudad Real, mantiene la cifra de once escaños elegibles, lo que convierte a esa provincia en clave para el desempate y para que el presidente se imponga en lo que considera su bastión personal.
Pero con todo, Barreda no parece dar el oso electoral por cazado y su petición reciente a José Luis Rodríguez Zapatero para que reduzca su ejecutivo parece guardar relación con el miedo del castellano-manchego a que el PP siga avanzando posiciones en las encuestas y de un vuelco en las autonómicas, con el consiguiente reflejo en las municipales.
Entre otras cosas se señala que Barreda no se considera un político con ambiciones nacionales y sus vuelos se limitan a la política regional, poco dado a hacer ruido, por lo que ha sorprendido más su inesperada significación.
Porque, tal y como se ve desde la esfera socialista regional, si ahora podrían ganar por los pelos, un agravamiento de la situación socio-económica y el consiguiente castigo al PSOE de Zapatero, puede tener un mayor coste de votos en Castilla-La Mancha y echar por tierra cualquier hipótesis de Barreda.
Incluso, en los círculos socialistas se admite que María Dolores de Cospedal representa la candidata más fuerte que el PP ha presentado hasta la fecha para disputar el poder regional al PSOE, al ser una figura muy conocida en la política nacional. Y por eso la consigna es concentrar en ella el fuego hasta la hora de la cita con las urnas.
