La ley de reproducción asistida más avanzada origina un nuevo tipo de turismo, el reproductivo
Por E. Vázquez
Por E. Vázquez
Si por algo es conocido el país de la peineta, la tortilla de patata y los toros es por la afluencia de turismo internacional que con el estío invade las costas de todo el país. Pero
desde hace unos años también lo es por el creciente turismo de reproducción .
La cigüeña ya no viene de París, ahora viene de España y sin ninguna distinción para la mujer que quiera ser madre. Casadas o solteras, lesbianas o heterosexuales, se amparan bajo una de las leyes de reproducción asistida más avanzadas del mundo que sin duda sirve de modelo y ejemplo para el resto de países.
Por eso, desde finales de la década de los 80 España se ha convertido en uno de los destinos preferidos para las mujeres que buscan un bebé. La ley española es de las pocas que permite la donación anónima de ovocitos y la fecundación asistida en mujeres solteras, algo que no ocurre en el resto de Europa. Por ejemplo, en Inglaterra la donación de semen y de ovocitos era privada hasta que la ley británica dejó de contemplar el anonimato. Algo que también ocurre en la Italia de Silvio Berlusconi, donde hasta hace cinco años se permitía hacer casi de todo y ahora la ley es mucho más restrictiva. Por otro lado, en Austria, Alemania o Suiza la legislación especifica que si no hay matrimonio es imposible la reproducción asistida. Todas estas limitaciones son un reclamo para las féminas de to
do el mundo, y si también se tiene en cuenta que los precios son inferiores a los de Europa y Estados Unidos (en este último país cuesta casi diez veces más), no resulta nada extraño que se haya desarrollado esta especie de turismo reproductivo. Por eso mujeres de todo el mundo se desplazan a lo largo de todo el año hasta la península con el fin de llevar a cabo su tratamiento y volver a sus casas gestando un hijo en su vientre. Aprovechando la coyuntura y viendo un gran negocio, una empresa de servicios turísticos dirigida a la comunidad gay y un instituto especialista en técnicas de fertilidad y fecundación asistida, decidieron crear un paquete de vacaciones enfocado a las mujeres lesbianas de fuera del país, principalmente a las europeas.
Y así, mientras se someten a sus correspondientes tratamientos de fertilización, las mujeres pueden aprovechar unos días de relax en Alicante para descansar y facilitar el proceso de gestación. El año pasado, de los casi 2.000 tratamientos que se realizaron, unos 400 fueron en mujeres extranjeras, principalmente de nacionalidad italiana, alemana, suiza e inglesa, y esta cifra sigue creciendo.
Se ofrecen paquetes de vacaciones de calidad en Alicante exclusivamente para parejas de homosexuales. Navegando por la página web de la agencia turística, puede verse que ofrece desde actividades náuticas y de relax hasta la posibilidad de celebrar una boda gay en un bonito hotel o a bordo de un barco. El éxito se ha consumado en estos dos años de vida y hace tres meses surgió la alianza con el mencionado instituto para atraer a mujeres lesbianas de todo el m
undo que buscasen ser madres. En la clínica están muy contentos con el proyecto y aseguran que favorece a las mujeres, porque llegan con una fuerte carga emocional y de estrés.
El público principal al que va dirigido son mujeres de Inglaterra, Alemania, Italia, Suiza, Austria, Estados Unidos y Canadá, países sobre los que España tiene una ventaja tanto legal como económica. Además, Alicante tiene la suerte de contar con una buena infraestructura y ser una ciudad marítima con una amplia oferta cultural y de ocio. Un paquete de vacaciones de siete días con alojamiento, desayuno y masajes cuesta alrededor de 600 euros por mujer, si bien aparte hay que incluir las sesiones de fertilización que resulten necesarias.
Por ejemplo, un tratamiento de ovocitos cuesta entre 4.000 y 6.000 euros, mientras que cada ciclo de inseminación artificial cuesta entre 600 y 1.000 euros, siendo este tratamiento de menor eficacia. Hay a quien no le entusiasma que se hable de turismo reproductivo. El presidente de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (Anacer), Pedro de la Fuente, cree que este término puede “desvirtuar el objetivo del tratamiento” y añade que plantearlo como una oferta turística no es bueno, aunque admite que es una gran iniciativa, ya que quienes vienen de otro país tienen mucho tiempo libre durante los días del tratamiento, que oscilan entre tres y siete. Después, la paciente seguirá visitando al especialista en su país de origen.
desde hace unos años también lo es por el creciente turismo de reproducción .La cigüeña ya no viene de París, ahora viene de España y sin ninguna distinción para la mujer que quiera ser madre. Casadas o solteras, lesbianas o heterosexuales, se amparan bajo una de las leyes de reproducción asistida más avanzadas del mundo que sin duda sirve de modelo y ejemplo para el resto de países.
Por eso, desde finales de la década de los 80 España se ha convertido en uno de los destinos preferidos para las mujeres que buscan un bebé. La ley española es de las pocas que permite la donación anónima de ovocitos y la fecundación asistida en mujeres solteras, algo que no ocurre en el resto de Europa. Por ejemplo, en Inglaterra la donación de semen y de ovocitos era privada hasta que la ley británica dejó de contemplar el anonimato. Algo que también ocurre en la Italia de Silvio Berlusconi, donde hasta hace cinco años se permitía hacer casi de todo y ahora la ley es mucho más restrictiva. Por otro lado, en Austria, Alemania o Suiza la legislación especifica que si no hay matrimonio es imposible la reproducción asistida. Todas estas limitaciones son un reclamo para las féminas de to
do el mundo, y si también se tiene en cuenta que los precios son inferiores a los de Europa y Estados Unidos (en este último país cuesta casi diez veces más), no resulta nada extraño que se haya desarrollado esta especie de turismo reproductivo. Por eso mujeres de todo el mundo se desplazan a lo largo de todo el año hasta la península con el fin de llevar a cabo su tratamiento y volver a sus casas gestando un hijo en su vientre. Aprovechando la coyuntura y viendo un gran negocio, una empresa de servicios turísticos dirigida a la comunidad gay y un instituto especialista en técnicas de fertilidad y fecundación asistida, decidieron crear un paquete de vacaciones enfocado a las mujeres lesbianas de fuera del país, principalmente a las europeas.Y así, mientras se someten a sus correspondientes tratamientos de fertilización, las mujeres pueden aprovechar unos días de relax en Alicante para descansar y facilitar el proceso de gestación. El año pasado, de los casi 2.000 tratamientos que se realizaron, unos 400 fueron en mujeres extranjeras, principalmente de nacionalidad italiana, alemana, suiza e inglesa, y esta cifra sigue creciendo.
Se ofrecen paquetes de vacaciones de calidad en Alicante exclusivamente para parejas de homosexuales. Navegando por la página web de la agencia turística, puede verse que ofrece desde actividades náuticas y de relax hasta la posibilidad de celebrar una boda gay en un bonito hotel o a bordo de un barco. El éxito se ha consumado en estos dos años de vida y hace tres meses surgió la alianza con el mencionado instituto para atraer a mujeres lesbianas de todo el m
undo que buscasen ser madres. En la clínica están muy contentos con el proyecto y aseguran que favorece a las mujeres, porque llegan con una fuerte carga emocional y de estrés.El público principal al que va dirigido son mujeres de Inglaterra, Alemania, Italia, Suiza, Austria, Estados Unidos y Canadá, países sobre los que España tiene una ventaja tanto legal como económica. Además, Alicante tiene la suerte de contar con una buena infraestructura y ser una ciudad marítima con una amplia oferta cultural y de ocio. Un paquete de vacaciones de siete días con alojamiento, desayuno y masajes cuesta alrededor de 600 euros por mujer, si bien aparte hay que incluir las sesiones de fertilización que resulten necesarias.
Por ejemplo, un tratamiento de ovocitos cuesta entre 4.000 y 6.000 euros, mientras que cada ciclo de inseminación artificial cuesta entre 600 y 1.000 euros, siendo este tratamiento de menor eficacia. Hay a quien no le entusiasma que se hable de turismo reproductivo. El presidente de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (Anacer), Pedro de la Fuente, cree que este término puede “desvirtuar el objetivo del tratamiento” y añade que plantearlo como una oferta turística no es bueno, aunque admite que es una gran iniciativa, ya que quienes vienen de otro país tienen mucho tiempo libre durante los días del tratamiento, que oscilan entre tres y siete. Después, la paciente seguirá visitando al especialista en su país de origen.