Un fenómeno social llamado Massimo Tartaglia
Madrid.- El individuo detenido como autor de la agresión al primer ministro ultraconservador italiano
, Silvio Berlusconi, se ha convertido en todo un fenómeno social, al cosechar más de 74.000 seguidores en la red social de internet Facebook.
Massimo Tartaglia suma decenas de páginas dedicadas a su persona en pocas horas, en las que se pueden leer títulos tan diferentes como “Massimo Tartaglia vergüenza”, hasta 'Massimo for president', 'Tartaglia santo subito', 'Massimo héroe nacional', 'Tartaglia, el vengador de los italianos' e incluso 'Por un Massimo Tartaglia francés'. Tartaglia de 42 años, ingeniero y supuestamente afectado de desórdenes mentales desde los 18 años, está detenido y acusado de provocar lesiones graves al político con premeditación. Según los medios italianos, ha justificado su acción por motivos políticos al discrepar de las ideas de Berlusconi.
Tras casi tres horas de interrogatorio en comisaría, Tartaglia confesó que había actuado contra Silvio Berlusconi por motivos políticos: "Odio la política del Pueblo de la Libertad y especialmente la del primer ministro". La frase desmiente lo declarado por su padre, Alessandro. Tan preocupado por la violencia del ataque como otras muchas personas, el hom
bre ha contado que en casa todos votan al Partido Demócrata, pero no odian a nadie, ni a Berlusconi.
En el momento de la agresión, además de la reproducción en alabastro de la catedral de Milán, llevaba escondidos en una bolsa un objeto puntiagudo de vidrio y 20 centímetros de largo, un encendedor de grandes proporciones, un crucifijo de 30 centímetros y otra figurilla de cuarzo.
Los investigadores creen que Tartaglia había salido del hogar familiar en Ceseno Boscano, una barriada de la periferia de Milán, el domingo por la mañana y pensando en atentar contra el primer ministro. A su padre le dijo que se iba a ver a una amiga y que no sabía cuándo volvería. "Si hubiésemos sabido sus planes, le habríamos disuadido. Él nunca ha hecho daño a nadie", ha dicho el padre.
, Silvio Berlusconi, se ha convertido en todo un fenómeno social, al cosechar más de 74.000 seguidores en la red social de internet Facebook.Massimo Tartaglia suma decenas de páginas dedicadas a su persona en pocas horas, en las que se pueden leer títulos tan diferentes como “Massimo Tartaglia vergüenza”, hasta 'Massimo for president', 'Tartaglia santo subito', 'Massimo héroe nacional', 'Tartaglia, el vengador de los italianos' e incluso 'Por un Massimo Tartaglia francés'. Tartaglia de 42 años, ingeniero y supuestamente afectado de desórdenes mentales desde los 18 años, está detenido y acusado de provocar lesiones graves al político con premeditación. Según los medios italianos, ha justificado su acción por motivos políticos al discrepar de las ideas de Berlusconi.
Tras casi tres horas de interrogatorio en comisaría, Tartaglia confesó que había actuado contra Silvio Berlusconi por motivos políticos: "Odio la política del Pueblo de la Libertad y especialmente la del primer ministro". La frase desmiente lo declarado por su padre, Alessandro. Tan preocupado por la violencia del ataque como otras muchas personas, el hom
bre ha contado que en casa todos votan al Partido Demócrata, pero no odian a nadie, ni a Berlusconi.En el momento de la agresión, además de la reproducción en alabastro de la catedral de Milán, llevaba escondidos en una bolsa un objeto puntiagudo de vidrio y 20 centímetros de largo, un encendedor de grandes proporciones, un crucifijo de 30 centímetros y otra figurilla de cuarzo.
Los investigadores creen que Tartaglia había salido del hogar familiar en Ceseno Boscano, una barriada de la periferia de Milán, el domingo por la mañana y pensando en atentar contra el primer ministro. A su padre le dijo que se iba a ver a una amiga y que no sabía cuándo volvería. "Si hubiésemos sabido sus planes, le habríamos disuadido. Él nunca ha hecho daño a nadie", ha dicho el padre.