martes, 15 de diciembre de 2009

Crónicas Bárbaras

Que pague la SGAE
Por Manuel Molares do Val
La mejor noticia que acaban de recibir quienes detestan que tunas y mariachis les destruyan la cena en los restaurantes, es la de que la SGAE les cobrará derechos de autor por sus artísticas actuaciones.
Tunas y mariachis son aceptables al aire libre. Pero suelen aparecer a traición pegándose a cualquier víctima para cantarle Las Mañanitas en lugares cerrados, donde los muy sádicos lo agreden con brincos y trompetazos.
Las tunas y los mariachis han perseguido al cronista desde lo más profundo de Siberia, a cincuenta bajo cero, hasta cualquier aldea de la India a cincuenta sobre cero, pasando por todo país, continente o isla donde existan alcohol y vida humana.
La desgracia del cronista es que todos los pandereteros saltarines, los trompetistas y los tenores de gran potencia pulmonar se le pegan a él y le desgarran despiadadamente la mollera y los tímpanos.
Ese es el malhadado sino del cronista, que por fin va a ser atenuado gracias a la Sociedad General de Autores, SGAE (antes Españoles) y Editores, porque le permitirá exigirle a la misma sociedad que le indemnice a él por los daños y perjuicios que le producen sus artistas.
Es lógico que si tunas y mariachis pagan por agredir, quien cobra los derechos de emisión de sus griteríos deba pagarle a su vez a la víctima de los ataques, con recargo además, por no haberlos solicitado.
Más aún, descubierta esta veta de ingresos, los pacientes sufridores de los belicosos aullidos ajenos debemos exigirle a la SGAE que nos compense todo sonido o imagen que nos afecten y por los que ella cobre.
Ciudadanos: concienciémonos. Nosotros tenemos más derecho al silencio que la SGAE a enriquecerse asaltando nuestros sentidos.
Como víctimas, unámonos contra el usurpador capitalista que nos explota.
(M. Molares do Val es periodista, escritor y capítan de Marina Mercante)