viernes, 11 de diciembre de 2009

Arte antinacionalista

Por M. Molares do Val
Hay un momento en el que los iconos catalanes, gallegos o vascos abandonan sus sentimientos nacionalistas locales y se declaran españolistas: ocurre cuando esos personajes quieren dejar de ser figuras regionales para ascender a estatales y universales.
Últimamente pasó con Dalí, que para despecho e ira de los nacionalistas, testó su obra y propiedades no a la Generalidad o a organismos catalanes, sino al Estado español.
Ocurre ahora con la gigantesca labor fotográfica de Agustí Centelles (1909-1985), que recoge la vida de Cataluña, la guerra civil y el exilio español en Francia tras el triunfo franquista, y que en lugar de quedarse en Barcelona, como quería la Generalidad, irá al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.
Las casi 17.000 fotografías y negativos del Robert Capa español, han sido cedidas por sus hijos al Ministerio de Cultura, no por los 700.000 euros que recibirán --Christie’s les ofrecía como mínimo 850.000--, sino por las exposiciones y actos que el conjunto del Estado les garantiza, y que la Generalidad no podría afrontar con igual peso nacional e internacional.
Las autoridades catalanas están despechadas y furiosas. Los hijos sufren amenazas de los nacionalistas y acusaciones de desleales peseteros, cuando sólo quieren que la figura de su padre alcance el valor supra-autonómico que posee.
“Si todo Dalí estuviera en Figueras, finalmente sería un artista local”, decía hace unos años el presidente de la Fundación Gala-Dalí, Ramón Boixados, cuando los nacionalistas exigían llevarse para Cataluña la obra del artista que quedó en el Reina Sofía, especialmente “El gran masturbador”.
Así es: quien quiere trascender debe estar entre los grandes, y por eso los creadores españoles de mayor talla abandonan el regionalismo y se convierten, finalmente, en cómplices del antes odiado centralismo. Qué le vamos a hacer.

(M. Molares do Val es escritor, periodista y capitán de la Marina Mercante)