lunes, 7 de septiembre de 2009

Tribuna Libre

Un sondeo interno sitúa a Rajoy cerca de la mayoría absoluta
Por Federico Quevedo
Madrid.- Calmadas las aguas de Génova 13 y con el patio interno bajo control, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, se ha puesto manos a la obra para volver a recomponer las maltrechas relaciones de su partido con el centro-derecha social y económico de este país, que en la pasada legislatura pareció haber abandonado a su suerte al principal partido de la oposición y buscó un difícil entendimiento con los socialistas en el poder.
Es, sobre todo, una relación más que cordial con el empresariado español lo que busca Rajoy, sobre todo en estos tiempos. Los empresarios ya no se fían del presidente del Gobierno y ahora que el PP no cuestiona el liderazgo de Rajoy y en la CEOE han plantado cara a la política económica del Ejecutivo socialista, la relación está siendo mucho más fluida. El encuentro que mantuvieron al principio del verano Rajoy y Díaz Ferrán ha sido clave para que mejore el clima.
Un encuentro en el que, en contra de lo que dijo el presidente Zapatero, en ningún momento se planteó el papel de los empresarios en el diálogo social, sino que sirvió para reforzar una relación que había sido muy buena durante el mandato de José María Cuevas y que se enfrió cuando Díaz Ferrán llegó a la cúpula de la patronal, entre otras cosas porque sus negocios privados dependían del ejercicio diplomático del Gobierno, y eso influyó en su actitud frente al Ejecutivo.
Los contactos entre Génova 13 y Diego de León 50 –sede de la patronal- se han intensificado, y no solo en la cabeza, sino en los escalones inferiores. La gravedad de la situación económica y el aislamiento al que parece haberles sometido el presidente del Gobierno están llevando a los dirigentes de la patronal, y de las patronales sectoriales, a buscar en el PP un oído que les escuche. En los próximos meses será mucho más frecuente la presencia de dirigentes del PP y del propio Rajoy en escenarios de debate económico y empresarial.
Y es que la preocupación empresarial es máxima, ya que, mientras en el mundo se observan síntomas de estabilización económica, la sensación general es que España se está quedando atrás y que el presidente Zapatero ha tirado la toalla y, en palabras de un empresario, “no se entera de qué va esto y nos está organizando un lío gordísimo con el déficit público que va a llegar al 12% al final de año”. En ese entorno, los sectores empresariales vuelven la cabeza a la oposición.
Rajoy es consciente de que esto es así y, según estas fuentes empresariales, “se quiere abrir cada vez más a la sociedad al tiempo que los demás le buscan porque en Zapatero ya no encuentran nada”. En ese marco, hay un entorno especialmente difícil para el PP, el catalán, donde tradicionalmente los resultados son malos para el centro-derecha no nacionalista. Sin embargo, la crisis está golpeando de manera muy dura en aquella comunidad donde el PP tiene, según dicen en Génova 13, una muy buena candidata, Alicia Sánchez Camacho, y donde el propio Rajoy va a echar el resto.
De hecho, a finales de octubre y principios de noviembre está previsto que se celebre allí una gran convención en la que el PP quiere dar a conocer su alternativa, y a la que se va a invitar a representantes de los principales sectores afectados por la crisis. Estas fuentes señalan que Rajoy siente el peso de la responsabilidad, “sabe que le va a tocar formar gobierno en un escenario difícil y que ya no se puede limitar a hacer oposición, sino que también tiene que ofrecer alternativa”.
A consolidar esta percepción han contribuido mucho los últimos sondeos de los que dispone el PP. El pasado viernes, el presidente de la Generalitat Valenciana hacía referencia a una encuesta que situaba a los ‘populares’ valencianos a una distancia de millón y medio de votos del PSOE, es decir, 20 puntos en una generales. Pues bien, esa misma encuesta sitúa al PP a tres o cinco escaños de la mayoría absoluta si hoy se celebraran elecciones generales, lo que le permitiría al PP gobernar sin demasiadas ataduras.
Eso significa que ni el ‘caso Gürtel’ ni la crisis interna vivida durante el pasado invierno han hecho mella en las expectativas electorales del principal partido de la oposición, que sale bastante indemne de sus propios escándalos. Por eso, ahora el trabajo de Rajoy se centra en, una vez superados estos baches, abrir el partido cada vez más a la sociedad civil. Será desde el Congreso de los Diputados, y desde el despacho de la responsable de asuntos sectoriales, Ana Pastor, desde donde se inicie este camino.
La portavoz del Grupo, Soraya Sáenz de Santamaría, va a intensificar notablemente en los próximos meses los contactos con aquellos sectores afectados por la crisis –autónomos, automoción, turismo, etcétera- y con otros sectores también afectados por la actual legislación y en la que el PP busca cambios profundos: es el caso de la Ley del Menor, por ejemplo. Médicos, internautas, víctimas de malos tratos, jubilados, parados… El PP no quiere dejar a nadie fuera y, lo que es más importante, ahora todos estos sectores llaman a las puertas de la oposición para saber qué tiene que ofrecer.
La última pieza que necesita cerrar el PP para completar el círculo de la recomposición de fuerzas del centro-derecha que puede llevar a Rajoy a La Moncloa se refiere a los medios de comunicación. Clave han sido los cambios operados en la cadena de radio de la Conferencia Episcopal, la Cope, que han permitido que el líder del PP iniciara el curso con una larga entrevista en La Mañana que dirige Nacho Villa.
El PP necesita que su operación de cambio sea percibida como tal por los medios de comunicación, pero, al mismo tiempo, se enfrenta a una situación de los principales grupos de prensa muy difícil y que hace que estos esperen del Gobierno una ayuda que les permita sobrevivir a la crisis. Así, donde antes encontraba el PP respaldo –el Grupo Antena 3 y, sobre todo, Onda Cero-, ahora encuentra una calculada ambigüedad fruto de sus problemas económicos.
De ahí que el cambio operado en la segunda cadena a nivel nacional sea clave para los objetivos del principal partido de la oposición. Eso tendrá como contrapartida una actitud más ‘combativa’ por parte del PP en asuntos que preocupan sobremanera a los obispos españoles, como la prometida Ley del Aborto y la amenaza de una ley sobre la eutanasia u otra sobre la laicidad del Estado. En definitiva, un curso político que promete ser muy intenso.