sábado, 12 de septiembre de 2009

Salud

¿Simple jaqueca o penosa migraña?

Madrid.- Se manifiestan de muchas maneras, desde una punzada que se pasa con un analgésico hasta un dolor como si se clavase algo en el ojo. Un 12% de la población sufre migrañas al menos una vez al año y aunque no se pueden curar, el tratamiento adecuado ayuda a controlarlas.
Todo el mundo sufre alguna vez de dolores de cabeza. La mayoría son simples cefaleas causadas por una tensión muscular y aparecen poco a poco por sobrecarga de trabajo, fatiga o nervios. El remedio es sencillo: basta con relajarse y tomarse un analgésico.
Peores son las jaquecas o migrañas, provocadas habitualmente por problemas vasculares. En estos casos, al dolor intenso se añaden otros síntomas que incapacitan sensiblemente al enfermo.
Los dolores de cabeza se agrupan en cefaleas primarias, como la cefalea de tensión y las migrañas, y las secundarias, que aparecen tras consumir alcohol, cenar copiosamente o durante los procesos febriles de una gripe o un catarro.
El 12% de la población española sufre migrañas, según la Sociedad Española de Neurología (SEN). Los hay que la padecen una vez al año, y otros, de forma crónica. Son cuatro veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres y en el 60% de los casos son hereditarias.
En las mujeres aparecen por primera vez al inicio de la edad fértil y pueden remitir durante el embarazo y la menopausia. En el hombre surgen a partir de los 20 o 30 años. Pero cada migraña es diferente y las crisis suelen durar entre 4 y 72 horas. Siempre duele el mismo lado de la cabeza y muchos pacientes, durante los ataques, huyen de la luz y de los ruidos como de la peste.
También evitan hacer movimientos bruscos o incluso padrecen náuseas y vómitos. La mitad de los migrañosos percibe el tacto normal como doloroso y a algunos les produce arcadas hasta su propio perfume.
Entre el 20% y el 25% de los migrañosos experimenta antes de las crisis unos síntomas graduales conocidos como aura: visualizan destellos luminosos, sufren pérdida de visión periférica, hormigueos en las extremidades y, en casos extremos, hasta presentan alteraciones del lenguaje. Esta fase no suele durar más de una hora.
El dolor de cabeza más terrorífico es la cefalea en racimos. Esta patología, muy infradiagnosticada, la sufre entre el 0,1% y 0,4% de la población. Afecta sobre todo a hombres a partir de los 20 años y está asociada al consumo de alcohol. Consiste en crisis, que duran entre 15 minutos y 2 horas, durante las que el afectado nota como si le metieran un destornillador por el ojo. Suele aparecer tras el primer ciclo del sueño o durante las siestas.
En la antigua Roma, los médicos aplicaban choques eléctricos con peces raya para remediar el dolor de cabeza. Hoy día, estos trastornos se combaten de una forma un poco menos agresiva. Para las crisis moderadas de migraña se utilizan antiinflamatorios no esteroideos. Para las crisis de dolor más intensas se emplean unos fármacos llamados triptanes que, desgraciadamente, para más de un 30% de los pacientes no son eficaces.
Lo más importante es administrar el tratamiento en el momento justo. Los triptanes deben tomarse nada más comenzar la crisis, porque si se hace más tarde es difícil que funcionen. Afortunadamente, muchos migrañosos son conscientes de los pródromos, síntomas que anteceden al dolor, y eso les permite estar preparados. Los expertos también recomiendan no cambiar las rutinas ni durante el fin de semana.
A pesar de la alta prevalencia del dolor de cabeza, en España el paciente adopta una actitud pasiva, tendiendo a automedicarse con analgésicos, antiinflamatorios y otros medicamentos. El uso de fármacos con compuestos como codeína o cafeína sin control médico puede cronificar la dolencia.
Durante años se ha dicho que el chocolate o el vino dan jaqueca. Pero, aunque es cierto que el vino tinto (que contiene más taninos) y las bebidas alcohólicas con gas carbónico como el cava pueden producir más migraña, las jaquecas desencadenadas por alimentos son muy poco frecuentes. Es más un mito que una realidad.
Los desencadenantes más comunes son otros, según los expertos. Está el estrés emocional, que se produce por sobrecarga laboral, fatiga o por domir poco o en exceso. A muchas mujeres les afecta la caída de estrógenos durante el ciclo menstrual. Tomar la píldora anticonceptiva no arregla nada. Sin embargo, durante el embarazo (con la subida de estrógenos), las crisis remiten. Algunas personas también sufren migrañas cuando se producen cambios bruscos de presión atmosférica (como en un avión o cuando hay tormenta). Últimamente se considera que la obesidad y los trastornos del sueño (apneas), también pueden provocar dolor de cabeza.