El Rey reclama que se refuerce la figura del profesor en la escuela
Santander.- «Hay una demanda en nuestra sociedad que no podemos dejar sin respuesta. De ahí que hoy dirija un llamamiento para alcanzar un amplio y sólido acuerdo a escala nacional en torno a la educación». Con estas palabras, el Rey Don Juan Carlos se puso ayer al frente de las iniciativas para mejorar la educación, una cuestión que, a su juicio, reclama «más que nunca nuestra especial atención».
Tal y como dijo Don Juan Carlos, de esta tarea, que es «de todos y para todos», «depende el desarrollo cultural, económico y social de nuestra nación». El Monarca también pidió que se dé «el máximo apoyo a nuestros profesores y maestros. Como protagonistas insustituibles de la enseñanza todos debemos reconocer, reforzar y prestigiar su figura».
El Rey hizo ese llamamiento ante el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, durante la inauguración del curso escolar, que este año se celebró en Reinosa y al que acudió acompañado por la Reina.
El Rey instó a alcanzar «un gran acuerdo social y político que, partiendo de los espacios comunes que todos compartimos y de un diagnóstico experto e independiente, consig
a mejorar, modernizar y estabilizar nuestra educación». Según explicó, todos deben de afrontar esta labor, «desde las distintas Administraciones, los partidos del arco parlamentario, las instancias sociales y económicas; desde la sociedad en general y desde las familias en particular». Tal y como precisó, «se trata de alcanzar soluciones consensuadas y, por ello mismo, estables y duraderas».
El Rey instó a abordar la mejora y el fortalecimiento de nuestro sistema educativo con el «mismo afán» que se puso para superar otras dificultades a lo largo de su reinado y opinó que el pacto de educación constituye «una de las tareas más necesarias y encomiables para el progreso de toda sociedad democrática».
Para Don Juan Carlos, en estos momentos de «crisis económica» la formación adquiere «un valor extraordinario», como instrumento imprescindible para retomar la senda del crecimiento, la creación de empleo e impulsar nuestra prosperidad, y debe ser «coherente con las demandas de una España moderna e inmersa en un mundo competitivo y globalizado».
Para ello, instó a «una formación más exigente» y que aspire «a la mayor calidad». Una educación, dijo, que «forme a jóvenes preparados para construir una España cada vez mejor», a ciudadanos «imbuidos de valores democráticos», resueltos a unir sus esfuerzos para crear una sociedad más cohesionada, solidaria y unida, orgullosa de sus logros colectivos, respetuosa de su pluralidad y diversidad».
Don Juan Carlos se refirió también a la necesidad de ayudar a los niños y jóvenes a abrirse camino en la vida, a atender las inquietudes de los niños y jóvenes, persuadiéndoles de que para ello «se requiere mucho esfuerzo, tesón y sacrificio personal». En este proceso, «hemos de estimularles en sus mejores aspiraciones, impulsarles a plantearse sus propias metas».
El monarca respaldó a las familias porque constituyen «una parte fundamental de la comunidad educativa. Sin su concurso y dedicación, que hoy deseo agradecer y estimular, no se sostendría el edificio de la educación» y propuso hacer de la educación una prioridad y alentar así la esperanza de las familias que ven en ella una garantía de futuro.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, uno de los miembros intelectualmente más solventes del actual gobierno, dijo en el mismo acto que «el conocimiento sin valores es plano, insuficiente, infecundo y hasta peligroso» y por ello abogó por una formación de «sentido pleno».
Igualmente dijo que la educación es «lo que más vertebra una sociedad de ciudadanos libres».
Además hizo un llamamiento a la sociedad para una educación «abierta y plural, que reconozca las diferencias pero que propicie la igualdad», apoyó al profesorado y expresó su deseo de que la educación se considere «política de Estado» y un pacto educativo sea el «desafío colectivo».
Por su parte, el defensor del pueblo, Enrique Múgica, propuso ayer abrir un «gran debate» sobre una ley que ampare y proteja la autoridad del profesor, semejante a la anunciada por Esperanza Aguirre. «Tiene que ser el resultado de un gran debate nacional que termine en el Parlamento y que implique a todos los sectores de la enseñanza», dijo Múgica.
Santander.- «Hay una demanda en nuestra sociedad que no podemos dejar sin respuesta. De ahí que hoy dirija un llamamiento para alcanzar un amplio y sólido acuerdo a escala nacional en torno a la educación». Con estas palabras, el Rey Don Juan Carlos se puso ayer al frente de las iniciativas para mejorar la educación, una cuestión que, a su juicio, reclama «más que nunca nuestra especial atención».
Tal y como dijo Don Juan Carlos, de esta tarea, que es «de todos y para todos», «depende el desarrollo cultural, económico y social de nuestra nación». El Monarca también pidió que se dé «el máximo apoyo a nuestros profesores y maestros. Como protagonistas insustituibles de la enseñanza todos debemos reconocer, reforzar y prestigiar su figura».
El Rey hizo ese llamamiento ante el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, durante la inauguración del curso escolar, que este año se celebró en Reinosa y al que acudió acompañado por la Reina.
El Rey instó a alcanzar «un gran acuerdo social y político que, partiendo de los espacios comunes que todos compartimos y de un diagnóstico experto e independiente, consig
a mejorar, modernizar y estabilizar nuestra educación». Según explicó, todos deben de afrontar esta labor, «desde las distintas Administraciones, los partidos del arco parlamentario, las instancias sociales y económicas; desde la sociedad en general y desde las familias en particular». Tal y como precisó, «se trata de alcanzar soluciones consensuadas y, por ello mismo, estables y duraderas».El Rey instó a abordar la mejora y el fortalecimiento de nuestro sistema educativo con el «mismo afán» que se puso para superar otras dificultades a lo largo de su reinado y opinó que el pacto de educación constituye «una de las tareas más necesarias y encomiables para el progreso de toda sociedad democrática».
Para Don Juan Carlos, en estos momentos de «crisis económica» la formación adquiere «un valor extraordinario», como instrumento imprescindible para retomar la senda del crecimiento, la creación de empleo e impulsar nuestra prosperidad, y debe ser «coherente con las demandas de una España moderna e inmersa en un mundo competitivo y globalizado».
Para ello, instó a «una formación más exigente» y que aspire «a la mayor calidad». Una educación, dijo, que «forme a jóvenes preparados para construir una España cada vez mejor», a ciudadanos «imbuidos de valores democráticos», resueltos a unir sus esfuerzos para crear una sociedad más cohesionada, solidaria y unida, orgullosa de sus logros colectivos, respetuosa de su pluralidad y diversidad».
Don Juan Carlos se refirió también a la necesidad de ayudar a los niños y jóvenes a abrirse camino en la vida, a atender las inquietudes de los niños y jóvenes, persuadiéndoles de que para ello «se requiere mucho esfuerzo, tesón y sacrificio personal». En este proceso, «hemos de estimularles en sus mejores aspiraciones, impulsarles a plantearse sus propias metas».
El monarca respaldó a las familias porque constituyen «una parte fundamental de la comunidad educativa. Sin su concurso y dedicación, que hoy deseo agradecer y estimular, no se sostendría el edificio de la educación» y propuso hacer de la educación una prioridad y alentar así la esperanza de las familias que ven en ella una garantía de futuro.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, uno de los miembros intelectualmente más solventes del actual gobierno, dijo en el mismo acto que «el conocimiento sin valores es plano, insuficiente, infecundo y hasta peligroso» y por ello abogó por una formación de «sentido pleno».
Igualmente dijo que la educación es «lo que más vertebra una sociedad de ciudadanos libres».
Además hizo un llamamiento a la sociedad para una educación «abierta y plural, que reconozca las diferencias pero que propicie la igualdad», apoyó al profesorado y expresó su deseo de que la educación se considere «política de Estado» y un pacto educativo sea el «desafío colectivo».
Por su parte, el defensor del pueblo, Enrique Múgica, propuso ayer abrir un «gran debate» sobre una ley que ampare y proteja la autoridad del profesor, semejante a la anunciada por Esperanza Aguirre. «Tiene que ser el resultado de un gran debate nacional que termine en el Parlamento y que implique a todos los sectores de la enseñanza», dijo Múgica.