Montilla llama "trasnochados" a los socialistas que dudan del Estatuto catalán
Madrid.- Los socialistas catalanes advierten hace meses que un eventual recorte del Estatuto catalán por el Tribunal Constitucional será una fábrica de independentistas. Es un modo de chantajear a ese órgano jurisdiccional y al resto de la sociedad española.
La Diada de Cataluña dio ocasión ayer al presidente regional catalán, el cordobés José Montilla, para añadir leña a esa
hoguera e intentar sembrar el temor al separatismo entre el resto de los españoles. Y de criticar sin mencionarlo al presidente regional, José María Barreda.
Montilla atacó al PP y a quienes en el PSOE dudan de la constitucionalidad del texto nacido de la necesidad de José Luis Rodríguez Zapatero de conseguir respaldos para su débil posición política. Llegó a decir el cordobés que “algunos parece que quisieran que nos fuéramos" y calificó de "trasnochados" a los socialistas que cuestionan las aspiraciones catalanas.
El de Iznajar, que desde el comienzo de su mandato fio toda su suerte al desarrollo del Estatuto que impulsó su antecesor, Pasqual Maragall, ve con preocupación cómo los sucesivos retrasos del Constitucional en pronunciarse sobre el recurso del PP pueden acabar con una sentencia desfavorable a escasos meses de las elecciones autonómicas previstas para dentro de un año.
Los socialistas catalanes critican, además, que buena parte del PSOE haya dejado de defender a capa y espada la estricta constitucionalidad del Estatuto “regalado” por Zapatero a quienes le prestaban los votos con los que ha gobernado desde las últimas generales.
Montilla, que es también líder de los socialistas catalanes, opinó que en el PSOE existe también "alguna voz trasnochada" y aunque no dio nombres todo el mundo p
ensó que aludía al presidente castellano-manchego, José María Barreda, que consideraba días atrás "inasumible" que Cataluña quiera definirse como nación.
La escalada dialéctica de Montilla en defensa de la plena constitucionalidad del texto y subrayando que sus principios deben aplicarse diga lo que diga el Constitucional también han acabado por levantar ampollas en el PSOE. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, censuró ayer los mensajes de Montilla al considerar "poco prudente" y "totalmente aventurado" valorar una sentencia que ni se conoce ni se sabe cuándo se dictará.
De la Vega seguramente rompió los nervios de algún líder socialista catalán cuando opinó que el Constitucional tiene "la última palabra en nuestro Estado de Derecho". El PSC interpreta este tipo de mensajes como poco menos que un amago de distanciarse de un Estatuto que no sólo votó el PSOE en las Cortes para convertirlo en ley orgánica, sino que tiene aval personal de Zapatero.
En el PP nadie dejó pasar la Diada sin denunciar las palabras de Montilla, que, en su opinión, sólo pueden interpretarse como "presiones" al Tribunal Constitucional para que falle a favor del Estatuto. El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, afirmó que lo que pretenden Montilla y los partidos catalanistas es "deslegitimar" el Tribunal, y añadió que, de seguir así, habrá que plantearse "si tenemos o no Tribunal Constitucional". "Si lo tenemos, hay que aceptar sus sentencias".
Montilla volvió a negar cualquier presión y opinó que el PP sí ha presionado al alto tribunal. "Presiones son, por ejemplo, las recusaciones que se pusieron en marcha para inhabilitar a un magistrado”, comentó. La líder catalana del PP, Alicia Sánchez Camacho, había advertido que “Montilla debe ser claro y liderar una respuesta basada en el respeto a la ley y a la sentencia".
En la Diada, Montilla prometió que trabajará "para impulsar una Cataluña que encuentre un encaje en España”, y se quejó de que “desde diferentes estamentos y desde fuerzas políticas como el primer partido de la oposición se trabaja para todo lo contrario. Algunos parece que quisieran que nos fuéramos".
El nacionalista Artur Mas añadió leña al fuego y manifestó que "no hay ninguna ley ni ningún tribunal, constitucional o no, que pueda estar por encima de la voluntad de un pueblo entero", mientras que el separatista Joan Puigcercós aseguraba que “esta es la última Diada en clave autonomista. A partir del año que viene, con la sentencia del Estatuto, el PSC, CiU o ICV deberán replantearse muchas cosas” y advirtió que "queremos un Estado para dejar de pagar a los ministerios de Madrid, esa banda de corruptos que después nos envían a Arenys de Munt a los abogados del Estado de Falange".
La Diada de Cataluña dio ocasión ayer al presidente regional catalán, el cordobés José Montilla, para añadir leña a esa
hoguera e intentar sembrar el temor al separatismo entre el resto de los españoles. Y de criticar sin mencionarlo al presidente regional, José María Barreda.Montilla atacó al PP y a quienes en el PSOE dudan de la constitucionalidad del texto nacido de la necesidad de José Luis Rodríguez Zapatero de conseguir respaldos para su débil posición política. Llegó a decir el cordobés que “algunos parece que quisieran que nos fuéramos" y calificó de "trasnochados" a los socialistas que cuestionan las aspiraciones catalanas.
El de Iznajar, que desde el comienzo de su mandato fio toda su suerte al desarrollo del Estatuto que impulsó su antecesor, Pasqual Maragall, ve con preocupación cómo los sucesivos retrasos del Constitucional en pronunciarse sobre el recurso del PP pueden acabar con una sentencia desfavorable a escasos meses de las elecciones autonómicas previstas para dentro de un año.
Los socialistas catalanes critican, además, que buena parte del PSOE haya dejado de defender a capa y espada la estricta constitucionalidad del Estatuto “regalado” por Zapatero a quienes le prestaban los votos con los que ha gobernado desde las últimas generales.
Montilla, que es también líder de los socialistas catalanes, opinó que en el PSOE existe también "alguna voz trasnochada" y aunque no dio nombres todo el mundo p
ensó que aludía al presidente castellano-manchego, José María Barreda, que consideraba días atrás "inasumible" que Cataluña quiera definirse como nación.La escalada dialéctica de Montilla en defensa de la plena constitucionalidad del texto y subrayando que sus principios deben aplicarse diga lo que diga el Constitucional también han acabado por levantar ampollas en el PSOE. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, censuró ayer los mensajes de Montilla al considerar "poco prudente" y "totalmente aventurado" valorar una sentencia que ni se conoce ni se sabe cuándo se dictará.
De la Vega seguramente rompió los nervios de algún líder socialista catalán cuando opinó que el Constitucional tiene "la última palabra en nuestro Estado de Derecho". El PSC interpreta este tipo de mensajes como poco menos que un amago de distanciarse de un Estatuto que no sólo votó el PSOE en las Cortes para convertirlo en ley orgánica, sino que tiene aval personal de Zapatero.
En el PP nadie dejó pasar la Diada sin denunciar las palabras de Montilla, que, en su opinión, sólo pueden interpretarse como "presiones" al Tribunal Constitucional para que falle a favor del Estatuto. El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, afirmó que lo que pretenden Montilla y los partidos catalanistas es "deslegitimar" el Tribunal, y añadió que, de seguir así, habrá que plantearse "si tenemos o no Tribunal Constitucional". "Si lo tenemos, hay que aceptar sus sentencias".
Montilla volvió a negar cualquier presión y opinó que el PP sí ha presionado al alto tribunal. "Presiones son, por ejemplo, las recusaciones que se pusieron en marcha para inhabilitar a un magistrado”, comentó. La líder catalana del PP, Alicia Sánchez Camacho, había advertido que “Montilla debe ser claro y liderar una respuesta basada en el respeto a la ley y a la sentencia".
En la Diada, Montilla prometió que trabajará "para impulsar una Cataluña que encuentre un encaje en España”, y se quejó de que “desde diferentes estamentos y desde fuerzas políticas como el primer partido de la oposición se trabaja para todo lo contrario. Algunos parece que quisieran que nos fuéramos".
El nacionalista Artur Mas añadió leña al fuego y manifestó que "no hay ninguna ley ni ningún tribunal, constitucional o no, que pueda estar por encima de la voluntad de un pueblo entero", mientras que el separatista Joan Puigcercós aseguraba que “esta es la última Diada en clave autonomista. A partir del año que viene, con la sentencia del Estatuto, el PSC, CiU o ICV deberán replantearse muchas cosas” y advirtió que "queremos un Estado para dejar de pagar a los ministerios de Madrid, esa banda de corruptos que después nos envían a Arenys de Munt a los abogados del Estado de Falange".
