El Problema de los Políticos
Por Rosa Villada
En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), figura como uno de los principales problemas que tiene el país, "la clase política, los partidos y los políticos". Ocupando el séptimo lugar, después del paro, la economía, el terrorismo de ETA, la inmigración, la inseguridad ciudadana y la vivienda, las personas encuestadas consideran "un problema" la clase política que tenemos. No deja de ser ésta una apreciación dramática, si tenemos en cuenta que los políticos deberían ser una solución, y no sólo no lo son, sino que han conseguido -ganándoselo a pulso- que la gente los identifique como un "problema".
Se da la circunstancia de que, con arreglo a lo que los encuestados votaron en las últimas elecciones, el mayor porcentaje que considera a los partidos y a los políticos como un problema, son los ciudadanos que votaron en blanco. Mientras que los votantes socialistas suponen el porcentaje más bajo con relación a este asunto, siempre según los datos del CIS. De cualquier forma, que la clase política sea vista por los ciudadanos como "uno de los principales problemas que existen en España", debería hacernos reflexionar a todo
s, y especialmente a nuestros políticos.
Yo sé que hablar de políticos en general siempre es injusto, porque no todos son iguales, pero está claro que nuestros representantes están cada vez más desprestigiados ante los ciudadanos. Y no sólo por la incompetencia que puedan demostrar a la hora de hacer su trabajo y resolver numerosos problemas. No, no sólo por eso, sino por el penoso espectáculo que ofrecen para defender sus intereses, en lugar de los nuestros. Y todo ello sin hablar de las muchas corruptelas en las que algunos están implicados, de sus privilegios, o de saltarse la ley a la torera.
Cuando estuvo en Albacete el coordinador general de IU, Cayo Lara, se refirió en un acto público a las numerosas irregularidades -probadas en sentencias judiciales y por el Tribunal de Cuentas- que había cometido José Manuel Martínez Cenzano, durante sus mandatos como alcalde de Cuenca. Pues bien, este señor fue nombrado Defensor del Pueblo en Castilla-La Mancha. Y yo me pregunto ¿por su buena gestión en el Ayuntamiento conquense, como premio, por su fidelidad al PSOE? ¡Misterio!
Pero no crean que éste es un caso aislado, que afecta sólo a un partido. Los ciudadanos estamos acostumbrados a que los partidos premien a los que peor lo hacen -siempre y cuando sean fieles súbditos, claro- y cuando alguien demuestra ser un inútil en un puesto, eso le debe dar puntos para que enseguida le "coloquen" en otro. Porque el INEM no encuentra trabajo a los parados, pero los partidos ¡Esos sí que son oficinas de empleo eficaces para sus afiliados! Claro que para eso tienen que ganar, porque cuando pierden, sobre todo si llevan muchos años en el poder, son todos sus asesores y enchufados los que pasan a engrosar las listas del paro.
Aunque también tenemos el caso contrario. Cuanto más "chorizo" es un político, más votos saca en su pueblo. Nuestra reciente historia democrática nos habla de dirigentes implicados en casos de corrupción, que han levantado fervor entre sus votantes y han obtenido todavía más respaldo popular que cuando no eran sospechosos de ilegalidades. Y esto, ¡qué quieren que les diga, todavía
lo entiendo menos!
Es evidente que existe como una especie de admiración oculta hacia todo aquel que no obra bien, que incumple la ley, o se aprovecha de ella. En infinidad de ocasiones he escuchado a personas que elogiaban a destacados políticos, cuya honestidad dejaba mucho que desear. Y aún reconociendo que no eran trigo limpio, se les caía la baba mientras decían, totalmente encandilados: "¡pero qué listo es!".
Quizás se deba a ese lado oscuro que todos tenemos, y que no nos dejan desarrollar, el que estos personajes de la política tengan tanto éxito. Y quizás también por eso, en la encuesta del CIS antes mencionada, la "crisis de valores" ocupa un puesto tan insignificante entre lo que los españoles consideran un problema. Y a mí que me parece que éste es el problema principal. ¡Qué cosas se me ocurren!
En Internet http://webs.ono.com/rosavillada
(Leído en La Verdad.es - Camino a la Utopía - Albacete 9-5-2009)
Por Rosa Villada
En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), figura como uno de los principales problemas que tiene el país, "la clase política, los partidos y los políticos". Ocupando el séptimo lugar, después del paro, la economía, el terrorismo de ETA, la inmigración, la inseguridad ciudadana y la vivienda, las personas encuestadas consideran "un problema" la clase política que tenemos. No deja de ser ésta una apreciación dramática, si tenemos en cuenta que los políticos deberían ser una solución, y no sólo no lo son, sino que han conseguido -ganándoselo a pulso- que la gente los identifique como un "problema".
Se da la circunstancia de que, con arreglo a lo que los encuestados votaron en las últimas elecciones, el mayor porcentaje que considera a los partidos y a los políticos como un problema, son los ciudadanos que votaron en blanco. Mientras que los votantes socialistas suponen el porcentaje más bajo con relación a este asunto, siempre según los datos del CIS. De cualquier forma, que la clase política sea vista por los ciudadanos como "uno de los principales problemas que existen en España", debería hacernos reflexionar a todo
s, y especialmente a nuestros políticos.Yo sé que hablar de políticos en general siempre es injusto, porque no todos son iguales, pero está claro que nuestros representantes están cada vez más desprestigiados ante los ciudadanos. Y no sólo por la incompetencia que puedan demostrar a la hora de hacer su trabajo y resolver numerosos problemas. No, no sólo por eso, sino por el penoso espectáculo que ofrecen para defender sus intereses, en lugar de los nuestros. Y todo ello sin hablar de las muchas corruptelas en las que algunos están implicados, de sus privilegios, o de saltarse la ley a la torera.
Cuando estuvo en Albacete el coordinador general de IU, Cayo Lara, se refirió en un acto público a las numerosas irregularidades -probadas en sentencias judiciales y por el Tribunal de Cuentas- que había cometido José Manuel Martínez Cenzano, durante sus mandatos como alcalde de Cuenca. Pues bien, este señor fue nombrado Defensor del Pueblo en Castilla-La Mancha. Y yo me pregunto ¿por su buena gestión en el Ayuntamiento conquense, como premio, por su fidelidad al PSOE? ¡Misterio!
Pero no crean que éste es un caso aislado, que afecta sólo a un partido. Los ciudadanos estamos acostumbrados a que los partidos premien a los que peor lo hacen -siempre y cuando sean fieles súbditos, claro- y cuando alguien demuestra ser un inútil en un puesto, eso le debe dar puntos para que enseguida le "coloquen" en otro. Porque el INEM no encuentra trabajo a los parados, pero los partidos ¡Esos sí que son oficinas de empleo eficaces para sus afiliados! Claro que para eso tienen que ganar, porque cuando pierden, sobre todo si llevan muchos años en el poder, son todos sus asesores y enchufados los que pasan a engrosar las listas del paro.
Aunque también tenemos el caso contrario. Cuanto más "chorizo" es un político, más votos saca en su pueblo. Nuestra reciente historia democrática nos habla de dirigentes implicados en casos de corrupción, que han levantado fervor entre sus votantes y han obtenido todavía más respaldo popular que cuando no eran sospechosos de ilegalidades. Y esto, ¡qué quieren que les diga, todavía
lo entiendo menos!Es evidente que existe como una especie de admiración oculta hacia todo aquel que no obra bien, que incumple la ley, o se aprovecha de ella. En infinidad de ocasiones he escuchado a personas que elogiaban a destacados políticos, cuya honestidad dejaba mucho que desear. Y aún reconociendo que no eran trigo limpio, se les caía la baba mientras decían, totalmente encandilados: "¡pero qué listo es!".
Quizás se deba a ese lado oscuro que todos tenemos, y que no nos dejan desarrollar, el que estos personajes de la política tengan tanto éxito. Y quizás también por eso, en la encuesta del CIS antes mencionada, la "crisis de valores" ocupa un puesto tan insignificante entre lo que los españoles consideran un problema. Y a mí que me parece que éste es el problema principal. ¡Qué cosas se me ocurren!
En Internet http://webs.ono.com/rosavillada
(Leído en La Verdad.es - Camino a la Utopía - Albacete 9-5-2009)