martes, 14 de abril de 2009

Nota del Editor

Recibimos un nuevo comentario al que vamos a condenar al armario del olvido en atención a nuestros lectores después de algunas consideraciones. No hay en él insultos o grosería, pero su autor se oculta tras un seudónimo, Tajacadenas, y no incluye una dirección de correo electrónico, como exigimos
Además destila cierta mala leche y así no vale. Pretende equiparar los editoriales o las notas del editor, como ésta, con el anonimato. ¡Qué poco entiende! Parece faltarle un hervor en cultura democrática. En un medio por humilde que sea, el Editorial es la opinión de ese medio y de quienes lo hacen. Luego no es un anónimo ni un parapeto. Parapeto es llamarse Tajacadenas y tirar la piedra, escondiendo la mano.
Debe haber leído mal el señor Tajacadenas porque ha descubierto en lo que hemos escrito, cosas que nunca hemos dicho. Le recomendamos que repase con más calma lo publicado. Si estuviera menos preocupado por la estética que por la dinámica, quizás lo entendería mejor.
Nos recomienda entrevistar a los políticos. Y así lo haremos. De hecho, hemos conversado ya con alguno de ellos, pero también es cierto que la mayoría prefiere contar cosas y que su nombre no se publique. Por eso no hemos publicado aún ni un 10 por ciento de lo que vamos averiguando. Deben ser consecuencias de disciplinas internas o asuntos de ese estilo.
Agradecemos el elogio a Tajacadenas sobre nuestra ortografía. Y ciertas lecciones gratuitas sobre qué es y qué no es el buen periodismo. A estas alturas vienen bien los consejos para refrescar la memoria. La edad tiene esas cosas. La poca edad tiene también lo suyo.
Hay, en todo caso, en sus líneas un fondo de defensa del Alcalde. Tanto que pareciera haberlo escrito el propio edil. Y eso honra al comunicante, pero le recomendamos que la próxima vez se identifique. Con nombre o cargo. Como corresponde.
El Editor